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Pitahayas mediterráneas

La Fruta del dragón comenzó a producirse a gran escala en Europa en un pequeño pueblo costero de la región de Murcia: Águilas. Sus orígenes son importantes, puesto que este cactus selvático se podía encontrar en los barrancos de los alrededores, de manera salvaje. Ya era oriundo de aquí mucho antes de nosotros conocer su fruto. Los jardines de las casas de Águilas enredaban estos cactus que curiosamente algunas noches de verano, daban unas grandes y perfumadas flores blancas. Unas flores que abrían al anochecer y morían a la mañana siguiente, con las primeras luces del alba y el calor intenso del verano. Como si de un cuento mágico se tratase.

 

El microclima de Águilas, tan tropical, por sus cálidos días de invierno y su humedad, hacen que la Fruta del dragón se de tan bien. Pero por aquel entonces, algo faltaba en la ecuación. Aun habiendo flores, su polinización no era posible, puesto que en España no existen los grandes insectos y animales nocturnos que polinizaban sus flores e intercambiaban su polen como en otros países de Centroamérica, Latinoamérica y Asia. Es decir, no había abejas que trabajasen de noche.

 

Ahí es cuando entra la mano del agricultor. Son sus manos las que, con un pequeño pincel, hacen de polinizadores nocturnos. Linterna en la cabeza y muchas noches de verano trabajadas han conseguido que la Fruta del dragón se posicione y gane terreno en nuestras tierras.


Pitahayas mediterráneas

Mediterráneo Dragón Ibériko

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